Page 263 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
diamante bajo tierra, que ver llorar a una
japonesa. Los transportes de la pena o de la
alegría que desarmonizan la figura humana,
están proscritos por la etiqueta del Japón,
normada, como la vida toda de ese país
armonioso, por inflexibles principios estéticos.
La “odori”, la bailarina profesional, es la
compañera de la gueisha. 120 El teatro japonés
tiene grandes semejanzas con el griego, en su
forma esencial y en sus detalles, y el baile evoca
asimismo esas figuras aéreas y ondulantes de las
kráteras y de los aríbalos. El baile nipón, aunque
es la justa transición entre las artes de reposo y
las de movimiento, tiene más de estático que de
dinámico. Como todos los bailes tiene un sentido
genésico, es un simulacro amoroso; pero menos
grosero que el baile occidental, no es por parejas
de hombre y mujer sino por mujeres solas que
120 La oración anterior fue recortada. La versión de 1905 dice: “La
‘odori’, la bailarina profesional, es la compañera de la gueisha; en uno
de nuestros grabados, tres bailarinas miman la actitud ritual de la
tríada de simios sagrados, haciendo con su muda comedia un juego de
ideas y de palabras no traducible en castellano”.
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