Page 262 - En el país del Sol
P. 262

En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          más se atavía con esos esplendores; más bien


          hay que ver en la gueisha o en la hierática


          “oirán”        119   esas pompas de indumentaria.

                 Como la musumé por la dulzura, por las


          virtudes domésticas y por la ingenua coquetería,


          la “oirán” y la gueisha, “bellezas profesionales”,


          triunfan por la ostentosa hermosura y el sutil


          arte de agradar, que forman un profundo y

          elaborado código amoroso. “La mujer debe


          siempre sonreír al hombre”; “La palabra de las


          gueishas es melodiosa y pérfida”; dicen los

          cantores de las “Casas Verdes”, y entre esas


          máximas de amor frívolo y venal, surge a veces


          un hondo sollozo que cuenta el impulso hacia la


          ilusión y el triste regreso tras del desengaño. “Las


          mujeres parten sobre una quimera alada y

          vuelven sobre las rodillas”...


                 Pero por precepto del código galante, una


          gueisha no deja ver al hombre su alma afligida, y

          es más fácil ver lucir una perla submarina o un




          119  Se utilizó la ortografía “oirán” del texto de 1905, y no “oiran” del
          texto de 1919.


                                                            262
   257   258   259   260   261   262   263   264   265   266   267