Page 170 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          estético”... Así lo entendió Miyabito y nos lo


          probó al llevarnos al salón en que algunas de sus


          obras de arte habían sido expuestas para

          someter su belleza a nuestro examen...


                 Entonces nos fue dado admirar aquellas obras


          maestras que de manos de artífices misteriosos


          pasan al tesoro del ricohome, aquellas maravillas


          ignoradas en nuestros países que del arte

          japonés no conocen generalmente más que lo


          ínfimo, lo que el amateur nipón desdeña y


          abomina, la pacotilla, en fin, que la exportación

          arroja a los insaciables mercados europeos... Ah!


          los opulentos de México que creen poseer


          “satzumas” y pinturas de Hokusai y bronces de


          mérito absoluto, qué amargo desengaño sufrirían


          al ver el abismo que separa a sus apócrifos

          objetos del auténtico “satzuma”, del genuino


          boceto de Hokusai, y del verdadero bronce! ¿Lo


          que vimos y admiramos?... Pues fue la esencia de

          lo perfecto, el corazón de lo maravilloso, del


          increíble arte nipón! Maderas, marfiles y piedras






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