Page 167 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
bayaderas... En el fondo de las cajas de ébano y a
flor de las cuerdas de oro, las notas delirantes se
estremecían aclamando la aparición de la
trinidad triunfal!... Y los ojos de las tres bailarinas
sonrieron a los ojos de las cuatro músicas,
cambiando promesas de mutuas armonías...
Comenzó el baile... pero ¿era un baile
aquello?... La coreografía occidental no tiene más
que un eterno efecto de luz y una pobre
sugestión sensual. Las eternas gasas vaporosas,
las constantes mallas rosadas y gestos
insignificantes y espasmos inverosímiles... Pero lo
que en aquellos momentos veíamos, era el
enérgico simulacro de un arte poderoso que
agotando los recursos de la pantomima se
encumbraba hasta la excelsitud de la tragedia
misma.
La música no se limitaba a escuchar la acción
de las bailarinas, sino que parecía asumir una
misión propia y de por sí trascendente, aunque
armonizada al conjunto... En los laúdes y en los
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