Page 164 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
Pues he aquí cómo nació, según Miyabito y la
tradición de su lírica tierra adonde todo está
ennoblecido por la leyenda:
Daruma, un fabuloso eremita a quien aún
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hoy veneran japoneses y chinos, observó tan
estrictamente la inmovilidad nirvánica, que
perdió sus piernas, secas y atrofiadas después de
diez años de no hacer uso de ellas, siempre
sedente sobre las rocas duras... A la vez se había
prohibido el sueño, pero al fin, una noche se
durmió despertando hasta la mañana siguiente
en que avergonzado de sí mismo, indignado por
haber sucumbido, se cortó los párpados y los
arrojó lejos de sí como a dos voluptuosas
amantes que lo hubieran envilecido...
Entonces se operó el prodigio: los párpados
del santo arraigaron creciendo en brote
arborescente y revistiendo las aromáticas hojas
cuya infusión ahuyenta el sueño...
65 En ambas versiones, 1900 y 1919, aparece “ermita”, cuando lo más
lógico es que sea “eremita”.
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