Page 205 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
de anotado este hecho, cualquiera se explicará
mi incorruptible actitud al visitar el gran
Yoshiwara.
En Tokio, las calles de los populosos arrabales
están formadas por interminables hacinamientos
de casas de un solo piso abrumadas por
techumbres sombrías y en cuyos maderámenes
teñidos por oscuras pátinas arrojan de noche un
sofocado fulgor de ópalo las encarrujadas
linternas de papel. De día la magia del sol
enciende en las bajas fachadas milagros de
colorido y el kimono matizado de una musmé
basta para llenar de pintoresco júbilo aquellas
sordas tonalidades Y mientras el sol alumbra, hay
un factor de alegría: el ruido, la algazara de las
bandadas de “muskos” que llenan el arroyo con
policromías de flores y músicas de gorriones
bohemios; el ruido de los mil pregones lanzados
por caravanas de mercaderes; el rumor incesante
y noble de los oficios que vuela en torno de los
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