Page 208 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          violentas brisas, inquietada en su silencio por el


          hipo ronco de millares de ranas y entre cuyos


          surcos, como astillas de espejos destrozados,

          brillaba a trechos el agua encharcada entre las


          matas de arroz... Interrogué al kurumaya


          creyendo que hubiera equivocado su camino,


          pero el infatigable corredor a modo de respuesta


          extendió su mano reveladora hacia el horizonte

          enigmático...





          No había en efecto equivocado su camino! Un

          inmenso fulgor de estrellas pulverizadas, brillaba


          sobre el acerado gris del cielo, hacia donde


          elevaba sus vértices el follaje anguloso de los


          pinos. Una última carrera al través de la campiña


          negra y como en medio de las hondas

          tenebrosidades de la pesadilla se enciende de


          pronto el apoteosis feérico de un sueño


          encantado, al volver en mí de un pasajero

          ensimismamiento, caí derrumbado en un luminar


          maravilloso!...






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