Page 213 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata
rito, encienden la nivelada y breve pipa que se
agota en dos fumadas o bien, de prisa y como
furtivamente, pasan sobre su rostro la borlilla de
polvos y con un pincel minúsculo renuevan sobre
sus labios el oro y el carmín. Luego vuelven a su
inmovilidad de muñecas, dejando que a sus
espaldas brille, sobre el negror sedeño de los
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biombos, la fauna furiosa, los airados leones de
Korea, los retorcidos dragones o los desbocados
unicornios que bordó con oros refulgentes, un
artista febril y alucinado...
Y al ver aquellos rostros exangües cuya
artificial blancura hace resaltar el negro absoluto
del aparatoso peinado, ante aquellos rostros
afilados de ambiguas miradas y áureos labios,
mirando aquellos trajes empapados en las
lumbres del iris y sustraídos al guardarropa de las
hadas, se piensa que aquellas mujeres irreales e
inverosímiles, arrobadas en hondos pasmos y
como suspendidas en éxtasis extraños, son las
97 El texto de 1900 dice “el Bestiario” en vez de “la fauna furiosa”.
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