Page 211 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata





                 Ved de las hetairas el albo rostro austero...!


                 Contemplad las sedentes en silencioso coro

                 Como flores dormidas en un invernadero,


                 Como aves inmóviles en sus jaulas de oro!




                 La flor de lis que infama, no fulminó su rayo


                 Sobre sus hombros blancos! y al resplandor febéo


                 Como un jardín ostenta sus flores el serrallo

                 Y se abre cual los nidos el áureo gineceo!...





                 La principal avenida es interminable. Cada

          piso de cada casa es un harem, detrás de cuyas


          barras menudas, aparecen mudas e inertes las


          odaliscas, sentadas sobre las esteras de bambú


          finísimo. A primera vista sorprende la semejanza

          de los trajes suntuosos... Es que cada casa tiene


          una librea, un convencional uniforme, y sobre los


          brocados aurescentes o sobre los crespones


          fluidos y vaporosos algo como un blasón: un

          símbolo floral o un ornamento heráldico. Hay







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