Page 215 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          aquellos ojos rasgados y por las sonrisas de


          aquellos labios de oro. Por una de aquellas


          beldades una encarnizada guerra entre dos

          daimios asola dos provincias. Los príncipes,


          agotado el último “río” de sus fabulosos tesoros,


          se abren el vientre, ejecutan el “harakiri” que


          lava con sangre la deshonra...


                 Esos mismos anales registran caprichos

          cesáreos... Aún puede verse en Yedo, un canal


          anchuroso que cruza barrios enteros, excavado


          por millares de siervos y que un daimio de

          antaño hizo construir para ir cómodamente de su


          “Yashiki” al Yoshiwara donde moraba la “oirán”


          que lo enloqueció...





          Cuando decidí retirarme tras mi superficial visita,

          era la hora radiosa del “Castillo sin Noche”.


          Numerosos grupos de visitantes afluían en la


          anchurosa y dilatada avenida que cruzaban

          centenares de brillantes djinrichis. Los elevados


          faros arrojaban torrentes de luz; comparsas de






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