Page 217 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


                 Y por último, pensar que la más brillante de


          aquellas beldades no era al fin y al cabo más que


          la copa de “saké” de laca y oro circulando de

          boca en boca para calmar la sed de todos...


                 No la sencillez, el refinamiento quizás, nos


          ilusionaba a las puertas del “Castillo sin noche”


          con el ensueño de beber amor; pero en las ondas


          frescas de un venero inviolado, apartando hojas

          de violeta; de beber apagando la sed infinita, en


          el cáliz de una magnolia o en el hueco de la


          mano; pero beber amor hecho agua clara!






                                                               Tokio, septiembre, 1900


































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