Page 221 - En el país del Sol
P. 221

Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          fastidiado, aburrido, quién sabe qué demonio


          chino destila en mi cerebro la quintaesencia del


          esplín...




          Dos golpes de abanico sobre el papel de mi


          ventana y luego una disputa en donde distingo la


          voz de mi amah, criada, deteniendo alguno que


          pugna por entrar y al fin Asano, el criado de

          Hengh-Li-So que descorre el bastidor, asoma su


          rostro sonriente y tras de varios kotow


          (reverencias) y otros tantos Tabradas an!

          (interjecciones vocativas de que soy objeto) me


          dice que está comisionado por su amo para


          invitarme a tomar té y quizás a cenar: (“Hayako,


          hayako-o-cha-chop-chop”) (Luego, luego té y


          comida!).

                 Muy bien, Asano! Me has proporcionado lo


          que deseaba –pienso dentro de mí– y luego en


          voz alta!

                 –Dile al honorable Hengh-Li-So que pronto


          llegaré a su Palacio desde mi humilde choza. Pero






                                                            221
   216   217   218   219   220   221   222   223   224   225   226