Page 223 - En el país del Sol
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Prólogo, edición y notas de Rodolfo Mata


          Hengh-Li-So me invita a su casa, sé que el hogar


          chino descorre sus misterios ante mí y que el


          serrallo integrado por las señoritas Wong, Fu-

          kian Lao, Foe, etc., estará visible ante mi justa


          curiosidad toda vez que el despótico dueño, de


          gracias tan exóticas, confíe en mí lo bastante


          para hacer que mis ojos de bárbaro profanen las


          muelles dulzuras de su particular gineceo...

                 Heme aquí en casa de Hengh-Li-So. Su


          retrato? Una cabeza rapada, excepción hecha del


          occipucio que luce una delgada trenza, cráneo de

          microcéfalo, tez cetrina, pómulos angulosos,


          boca sensual, de labios enjutos que dejan ver


          una dentadura negra como barnizada con laca, y


          en los ojillos oblicuos una gota de opio negro,


          una retina dilatada y febril, que bajo los párpados

          rugosos, llora, ríe, arde y se nubla entre los


          extraños efectos de los párpado temblorosos;


          Hengh-Li es casi una momia, está disecado, es un

          organismo de nervios y huesos agotado por las


          pipas de opio y por los abrazos del harem...






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