Page 222 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada


          no había terminado de declinar las fórmulas de la


          política china cuando Hengh-Li-So en persona, se


          me presenta, me toma del brazo y rumbo a su

          opulenta mansión me saca de la pobre mía...


                 Quién es Hengh-Li-So? –Yo creo en mis


          adentros que es el más solemne canalla que ha


          parido china alguna; pero en mis relaciones casi


          diplomáticas con él y sus congéneres creo que es

          un acaudalado comerciante, prócer en la China


          Town de Yokohama, que fuma opio como un


          teriaki, pero que es honorable; que tiene un

          harem integrado por cinco mujeres (excluyendo


          la legítima que impera con el mayor absolutismo)


          y que a pesar de ese harem es un virtuoso, un


          casto...


                 Todo esto creo de Hengh-Li-So porque

          Hengh-Li-So es mi amigo, porque me divierte,


          porque es amable con los (diablos occidentales)


          europeos, y porque su verbosidad poco asiática,

          su educación casi europea, lo hacen accesible al


          trato social, cosa rara en un chino viejo. Cuando






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