Page 224 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
Hengh-Li está triste, esta noche de luna en
que aúlla jubilosa toda la chinería. Hengh-Li está
esplenético y pesadumbroso, y al ofrecerme la
primera taza de té me dice en mal inglés algo
que precisamente equivale a la sentencia del
viejo Eclesiastés: “He hallado más amarga que la
muerte a la mujer; la cual es redes y lazos su
corazón y sus manos como ligaduras”...
Y Hengh-Li (cuyo nombre significa la razón
perpetua) ve de reojo a una de sus concubinas
que, solícita y pasiva, le carga la pipa después de
hacer arder el opio prendido en una aguja en la
flama de una lámpara. Hengh-Li aspira la primer
bocanada de su pipa y mientras afuera ulula y
aúlla la nocturna prostitución del barrio, me
refiere lo siguiente, como una demostración de
su frase de misógino desencantado.
Hace muchos siglos, muchas centurias, miles
de años, vivía en China un filósofo llamado
Tjuang-Tsé que tomó como tercera mujer a una
hermosa joven... Con el fin de entregarse mejor a
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