Page 104 - En el país del Sol
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En el país del sol: crónicas japonesas de José Juan Tablada
elevadísima atalaya de madera desde cuya
plataforma un guardián espía a toda hora los
incendios, y corremos a lo largo de un muro
formado por gigantes monolitos cúbicos. Es la
gran muralla externa que rodea a la ciudad y
recuerda que antes de ser la populosa metrópoli
de hogaño, fue Yedo una ruda ciudadela y una
capital militar. Esas murallas por cuyas altas
brechas desfilamos, son con sus enormes cubos
de piedra violácea y sus musgos centenarios la
diadema que corona a Tokio de sombría
majestad y de solemne melancolía.
A lo largo de aquellos muros evocábamos las
epopeyas, las plagas, los cataclismos de toda
especie, que forman el pasado heroico y
pavoroso de esa Babilonia oriental.
Yedo nació alrededor de la armadura negra
de un guerrero en forma de un burgo feudal de
hostiles muros erizados por las flechas de los
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viejos samuráis. En el curso de las batallas
31 En ambas versiones aparece en singular: “samurai”. La de 1900 está
en cursivas.
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